13 septiembre, 2009

No me gustan las acelgas

No me gusta beber a la hora de la comida en vasos de tubo. No puedo con los vasos de tubo. Solo me gustan para copas, a la hora de las copas.

Cuando preparo un plato de comida, tiene que tener al menos, dos colores.
No puedo con un plato que solo tenga un color.

No puedo dormirme si tengo los pies frios. Tengo hasta los calcetines de dormir, que me quito a mitad de la noche, cuando ya han calentado los pies.

No soporto las gomas de pollo. No me parecen utiles ni se porque se siguen fabricando. No soporto que las estiren delante de mi, y menos, que se rompan.


¿Quien de nosotros no tiene ninguna rareza?? Tener manias nos hace mas normales.
O no?

15 agosto, 2009

Huele a fiesta


Cualquier dia como hoy, en la calle a esta hora solo hay noctambulos retrasados, y trabajadores madrugadores. Hoy solo quedan noctambulos asi que no dejo de pensar en los trabajadores que me acompañan.
A esta hora, y mientras espero en un semaforo, completamente sola, me imagino a todas esas niñas que empiezan a vestirse con los trajes regionales, y a ponerse las medias caladas con este calor. Mientras, ese matrimonio mayor, que siempre tienen cara de cansados llena la furgoneta de cajas de rosquillas, panes gigantes y algunas chucherias y emprenden camino al pueblo. En el siguiente semaforo, que toca de nuevo en rojo imagino a los cabezudos y en como transportaran esas cabezas enormes hasta la plaza del pueblo para ponersela despues.

Hay un control de alcoholemia matinal enorme donde deben estar trabajando la mayoria de policias que no descansan hoy en la ciudad. Soy la unica a la que no mandan parar. Definitivamente, o estoy mayor para aparentar que vuelvo a casa, o me he maquillado demasiado para que piensen que llevo horas bebiendo y bailando.

Sigo el camino con una sucesion de calles vacias, y semaforos en verde y encuentro sitio en aparcar demasiado cerca. Mientras aparco pienso en todas esas madres que a esta hora estan empezando a hacer el salpicon, la carne asada y los postres.

Y con ese olor a brazo de gitano y a sobremesa eterna de 15 de agosto me pongo a trabajar.
Y se que no estoy sola.

26 julio, 2009

Tengo lo tuyo

Te puede el ansia viendo esa textura.
Se ofrece a ir a por ello.
Y se lo encargas por correo y casi en secreto.
Mensaje va y mensaje viene, te ansias pidiendo mercancía, aunque sabes que no deberías gastarte tanto dinero en eso.
Que es demasiado.
Que cada día quieres más.
Pero ella se ofrece y tú sabes que le debes la vida.
Y esperas las horas que casi no pasan, para que vuelva con todo lo comprado.
En ese lugar, lejano, difícil de llegar, y sin carteles ni publicidad.
Pero ha vuelto y tiene lo tuyo.
Y le pagas. No con un billete arrugado que te ha costado conseguir pero con una transferencia inmediata, y silenciosa que sabes, te traerá más de un instante de felicidad.
Y tu mercancía viene de camino, cruzando kilómetros, y sin levantar las sospechas de nadie, ni de la cartera que podría sospechar pero no lo hace, y solo sonríe mientras sube en el ascensor, cuando recibes tanto paquete de lugares tan sospechosos como Hong Kong, Canadá o Madrid.
Y cuando llama a tu puerta le miras con ansia las manos.
Entras corriendo y abres el paquete, con cuidado de no echar a perder nada. Pero con prisa.
Y lo miras una y otra vez.
Y te gusta.
Y lo pruebas.
Y te gusta más.
A la mañana siguiente te levantas pensando en más y agradeciéndole a este mundo que existan camellas. Rápidas y a domicilio.


Y cuando bajas en el ascensor buscas el reflejo de la luz en tus pómulos. A veces, para ser un poco más feliz durante un ratito solo hace falta una buena camella, y unos euritos.
La cartera también se mira de reojo en el espejo del ascensor, en busca del brillo en sus mejillas.


PD.Me llamo P. y me gusta ser una poti-adicta.

05 junio, 2009

Tornillos

Foto de www.atlantico.net



Vuelvo de vacaciones y me encuentro una sucesion de imágenes que parece un como un powerpoint mental.
Demasiada ropa sucia amontonada y no acordarte como funciona el despertador significan vacaciones largas y niña pequeña.
Un compañero llevado en volandas y subido a una ambulancia, gritando de dolor, significa que en esta ciudad ha habido una guerra de esas que a estas alturas, ya no tienen ningun sentido.

A un lado, los que se hacen llamar trabajadores y que hubo un tiempo en que se llamaban ‘compañeros’ do metal. Salen a la calle a manifestarse y ademas del bocadillo se llevan tornillos gigantes, piedras de las obras cercanas, tirachinas enormes, petardos modificados o bombas de palenque retocadas para lanzar desde un tubo de plástico convertido en lanzallamas improvisado. Una guerra en la que ese bando armado, lucha contra policías, periodistas, y ciudadanos que no pueden ir a comprar al centro comercial por miedo, o llegan tarde a trabajar o no pueden ir a comer a casa a mediodía. Contra turistas asustados, empleados de banca que tienen hipoteca propia y contrato eventual y operarios municipales que casi nunca llegan a fin de mes. Una guerra en la que en lugar de luchar por la patria, por la tierra o por no irse al paro, se lucha a cara tapada por una subida salarial del 6%.

Una lucha en la que al terminar de quemar unos contenedores y reventarle los oidos, o la pierna a quien le haya tocado, -así son las cosas, dicen por la tarde- hay quienes se hacen una foto de recuerdo de la jornada, con el fuego detrás para que quede bonita.

Me pregunto que pasaría si todos a los que el ERE les sobrevuela, a los que no le han renovado el contrato temporal en su empresa, a los que no llamarán para esa entrevista de trabajo, o a los que la paga de becario infinito no les da para irse de casa de sus padres, bajaran al portal, al lado de su casa, quemaran 4 contenedores, un autobús y le tiraran 20 piedras a todos los policías que se le pusieran por delante.

En esta jornada de una guerra que anuncian, continuará… como las pelis malas con segunda parte, no han destrozado ni un centímetro de su centro de trabajo, donde se ganan el pan, pero han dejado a decenas de agentes heridos y de ciudadanos asustados y cabreados. Y a algo más que a un compañero en el hospital, preguntándose en medio de la resaca, y después del susto, como se ha convertido él en protagonista.
Un día en el que la palabra ‘compañeros’ ha recuperado su significado a veces, olvidado.

En mi oficina hay un tornillo gigante, que pasará a la estantería de los recuerdos de guerra, junto con el pedrusco manchado de chapapote robado de los acantilados de Oia.

12 abril, 2009

Jordi Hurtado resucitado

Leo con auténtica devoción cristiana estos días una de las ''teorías conspirativas'' más divertidas de los últimos tiempos, que dejan como un cuento aquello de ''Ricky Martin, el perro y la mermelada''( no me digais que no parece el título de un cuento infantil...)...resulta que Jordi Hurtado está muerto.
Asín de claro.
Al parecer, aunque yo me acabo de enterar en esta semana, la teoría circula por internet desde hace un par de años. Y se basa en pruebas más que contrastadas: "no ha cambiado nada" a lo largo de una década, que "no ha perdido un pelo" ni "ganado arrugas", y que en todo este tiempo ni siquiera "ha cambiado de gafas".
Y lo que es más extraño: no comparte plano con nadie. Nunca. "Es evidente que a este señor, a sabiendas de que iba a desaparecer del mapa, le hicieron grabar todas las respuestas y preguntas posibles, con todos los trajes y corbatas posibles, sobre un fondo neutro, y que llevan años cortando y pegando esas intervenciones con las de los concursantes". Afirmaciones como estas se recogen en numerosos blogs, ( o aquí ) o én este artículo de El Periódico .
Esta tramada e inquietante desaparición fue uno de los temas centrales tratados en el Segundo Simposio sobre Teorías de la Conspiración que se celebró hace unos días en el Valencia.



(foto de www.vayatele.com)

Y un poco de teoría conspirativa, que de algo me tiene que servir pasarme años universitarios leyendo EL MUNDO a diario:


-¿Cómo es posible que en 24 años ('Si lo sé no vengo' comenzó a emitirse en 1985), no haya envejecido apenas, ni tenga arrugas, ni menos pelo teniendo en cuenta que en esa foto ya aparentaba superar la veintena...??

-¿Por qué apenas le hemos visto en entrevistas televisivas fuera de sus preguntas culturales del programa?

-¿Dónde vive Jordi Hurtado?

-¿Por qué nadie comenta haberselo cruzado en un bar, comprando el pan o paseando al perro?
-¿Por qué nunca le hemos visto en el Qué me dices veraneando en Mallorca, ni en el TP contando que le gusta la pintura o que hace tartas de queso en sus ratos libres?
-¿Por qué ninguno de los concursantes que van al programa Saber y Ganar cuenta detalles de como es él, o tiene fotos con él? (una amiga mía fue hace años y solo logré que me contara que le hicieron llevar nosecuantas camisetas diferentes para grabar del tirón varios programas..NADA más...!)
Y si finalmente, esta teoría de la desaparición es toda un bluff mermeladoso al son de Ricky Martin, exijo saber cremas, marcas, tratamientos antiarrugas o nombre del cirujano. Al menos si no nos cuentan si es un corta y pega o un holograma, que resucite ya para nosotros en este Domingo de Pascua, Resurrección y Roscón y nos diga qué santos milagros hace para estar así.

04 abril, 2009

Una historia de 20 años




El programa de la cadena SER EL CINE DE LO QUE YO TE DIGA cumple 20 años y sus jefes lo celebran acabando con él.

Y no es el único. En algun sitio he leido que el temor que ronda esa cadena es que se acabe 'telecinqueando' la emisora, un nuevo verbo que todos sabemos lo que podría significar.

Desaparecen estos días 'La salud en la SER', 'Punto de Fuga', 'SER Aventureros' o el mejor, para mi, programa de cine que había hasta hoy en la radio española.

No he sido fiel en todos estos años pero siempre que los busqué ahí estaban. Alguna noche de vuelta despues de tomar unas copas y sin encontrar el sueño me enganchaba a la edición de madrugada, y a menudo haciéndonos kilómetros por las carreteras de Galicia o cruzando España camino can Braña nos hemos pasado ratos buenísimos escuchando esas crónicas de pelis tan bien hechas, esos guiones tan bien tejidos, las conexiones con Los Ángeles, y esas críticas fantásticas de Teo. Y los Oscar.

Escuchar la ceremonia en cama con la radio puesta, durmiendo a ratos y despertando otros y por la mañana no poder recordar con claridad si había soñado con discursos imposibles o con premios nada merecidos o eran reales.

Un final en el que parece, como es tan habitual, últimamente, que solo cuenta el dinero. Y que sin duda es demasiado triste para esta historia de amor (al cine) de más de 20 años. Ellos seguirán en su web, por cierto! y ojalá esta historia tenga pronto una segunda parte.




De vuelta (otra vez)

Se me ocurren un montón de razones para contar porque hace tanto tiempo que no escribo nada aquí, pero para que liarnos...la prisa, la pereza, o las pocas ganas se mezclaron estos meses y me lié navegando por otros mares. Pero vuelvo(cargadita de cosas).



Y la primera, una pregunta claramente retórica:
¿Por qué para ser azafata de congresos, auxiliar administrativo o contable hay que tener un nivel alto de inglés, y para ser secretario general de un partido político, jefe de la oposición o presidente de un país no hace falta?

21 diciembre, 2008

Vetusta morla

Me los he perdido durante demasiado tiempo!!!


Una de deseos


Muchos soñaremos esta noche que mañana nos toca la Lotería, creyendo que mañana seremos más felices. Sin hipoteca, sin preocupaciones, y con ese viaje infinito que todos soñamos con hacer 'cuando nos toque la lotería', y que luego pocos se atreven a llevar a cabo. La mayoría o no encuentra fechas, o tendría que llevar una maleta tan grande, que teme no poder arrastrarla por el mundo adelante. Soñamos una noche que la Lotería nos traerá la felicidad, pero perdemos los 364 días del año restante, porque esos días dejamos de buscarla, dejamos de trabajarla, esperando que un bombo mágico nos cambie la vida.

El otro día iba en mi autobús, ese que lleva baladas de ayer y de hoy de fondo, que parece que son bandas sonoras de las historias que veo allí dentro, camino de casa. A mi lado una pareja. O mejor, primero ella. Luego se subió él. Y se encontraron. No se si fue de manera premeditada o fue casualidad. No tenían sitio para sentarse juntos, y una amiga de ella, y una desconocida cargada de bolsas los separaba. Pero no dejaban de mirarse. Y de decirse cosas sin hablarse.

Luego la desconocida desapareció y se sentaron juntos. Y todo el viaje lo pasaron hablando muy bajito, mirándose de una manera tan dulce que muchos pasajeros les miraban de reojo, casi con envidia. Ambos parecían latinoamericanos, por los rasgos y por el acento suave, que me pareció intuir en aquellos susurros. Quizás volvian del trabajo ella, del trabajo él, un viernes demasiado tarde, cuando los demás -ya de vuelta a casa- no tienen ganas de nada. Y ellos, parecía que se querían comer el mundo. Cuando se bajaron juntos, y comenzaron a andar, abrazados, muy pegados, no podía dejar de mirarlos. Quizás eso era la felicidad, y no hacía falta nada más, para que se sintieran los más grandes y los más ricos del mundo.

24 noviembre, 2008

Nombre y apellidos

Sacó fuerzas de donde no las tenía y esa mañana madrugó más que otros domingos. Convenció a su cuñado para que le llevara, se vistió rapidamente, y fue hasta aquel lugar, ansioso por cumplir aquella misión que preparaba desde hace semanas.
Hacía mucho frío fuera, pero sabía que merecería la pena la espera. Casi una hora en medio de fumadores empedernidos, fotógrafos y chicos de la organización, que ellos llaman 'CREW' -en manga corta-, y llegó el momento que esperaba.

Pero antes, se acercó a una mujer y llevó a cabo la penúltima fase del plan. Le pidió un boli con la voz temblorosa. Ella también le ofreció un papel. Pero en su bolso solo tenía folios impresos con noticias tontas de domingo por una cara, dibujos naif de mujeres, y algún apunte de trabajo.
A él le daba igual.
Le pidio una última cosa, con aquella voz que parecía no querer salir de debajo del jersey de lana, oscuro. No se había abrigado tanto como debiera.
Estoy recien operado, le dijo, perdóneme por esta voz.
Y le pidió que ella escribiera en aquel papel su nombre.
Un nombre normal, demasiado común. Un apellido difícil de recordar.
Ella lo hizo y le dió el papel.
Él le dió las gracias y se fue a esperar a su lugar de nuevo.
Y llegó el momento. Y salieron de sus coches blindados rodeados por una multitud. Era casi imposible acercarse a ellos. Tardaron solo unos pocos segundos en atravesar aquellos 10 metros de la entrada abarrotados de gente mientras los escoltas, los ayudantes, los chicos de la CREW intentaban que nadie les tocara.

El hombre se alejó sabiendo que había cumplido su misión.
Mientra daba su discurso, aquel hombre no sabía que en el bolsillo izquierdo de su americana azul marino, carísima, de domingo casual de líder político, había un papel, por un lado una frase suelta de cualquier noticia del domingo. Por el otro, aquel nombre.
Escrito con letra de mujer.

Un año de amor


Estamos a puntito de cumplirlo.

Y mientras tarareais 'esa' canción de Luz, de 'esa' peli de Almodovar..que algunas y alguno seguro que estais tarareando, os dejo ver la mejor sonrisa del mundo.

26 octubre, 2008

Constante y la calabaza gigante


Había una vez un huerto mágico, lleno de calabazas gigantes.
Y su dueño se llamaba Constante.

Quizás era esa constancia que le daba nombre, la que le animaba cada día cuidar la huerta; y la furia con la que cortaba las malas hierbas, con aquella maquina atronadora, se convertía en paciencia, cuando regaba cada día con mimo todas las plantas de su huerta. Y quizás, por eso, o por otras secretas razones, de su huerta todo lo que salía era gigante.

La huerta no se veía desde el patio, ni desde la carretera. A ella se accedía a través de un túnel, oscuro, y lleno de plantas trepadoras, que escondía al otro lado aquel terreno grande, algo escarpado, misterioso y verde. Entre las decenas de calabazas gigantes que salpicaban el terreno corría la pequeña Laura, la nieta de Constante. Con algo más de un año y sus gafas rosas se subía encima de las calabazas y se intentaba abrazar a ellas.

Constante tenía un gran bigote, y es que Constante era un hombre grande, en todos los sentidos; hacia arriba, a lo ancho y hacia dentro. Cuidaba su huerta con amor, porque sino se le pone amor no salen estas cosas, decía, mientras fumaba un puro, -como no-, enorme. La abonaba con estiércol de su yegua Linda, y si insistías un poco, revelaba parte del secreto. Cerca de la casa -contaba casi en voz baja- había hace muchos, muchos años una fuente de la que decían, manaba agua milagrosa. Luego callaba y daba una calada a su puro gigante.

La pequeña Laura veía el mundo algo borroso, a través de sus gafas rosas y las calabazas gigantes, y los pepinos enormes, y los calabacines que parecen cohetes del espacio, eran muy fáciles de ver a través de aquellas gafas. Pero poco a poco, y sin que nadie supiera como, la pequeña Laura fue viendo y distinguiendo mejor las calabazas, cada vez más pequeñas, hasta que logró ver también a las hormiguitas que las recorrían, rotando sobre ellas, como si estuvieran descubriendo un nuevo planeta naranja.

Porque Constante no era solo un agricultor, quizás fuera un hechicero mágico que solo quería curar los ojos de su nieta.

25 octubre, 2008

El bar de los tres


Cuando viajas en coche, acabas sabiendo como son los bares. Y bares hay muchos.
Cuando los bares están a pié de autopista, o autovía, dan para hacer uno de esos ranking o clasificaciones que tanto me gustan. Los hay modernos y con bocadillos de plástico (típicos de las autopistas) donde la botella de agua no baja de los 2 euros, que recordemos son más de 300 pesetas de cuando éramos peques y pagábamos con tres billetes marrones. Los hay geniales, modestos, mediocres y sencillos, con sus empleadas por turnos, su horario 24 horas, sus cajas de mantecados a la venta y sus baños sorprendentemente limpios. Y luego están los peculiares. Mis preferidos.

Vas por una autovía, quieres parar a tomar un café, juegas a la lotería de las salidas con flechita y simbolitos y olé…te encuentras a pie de carretera comarcal con esos bares de carretera que también son hostales, y que llevan ahí toda la vida.

Cuando aparcamos delante de aquel, tenia una pinta ‘normal’ que es mucho más de lo que puedes esperar a media tarde, en la provincia de Zamora, con una niña con ganas de merendar y un marido con más ganas de merendar todavía.
Y allí estaban los tres.
El chico. Despistado. Pone dos cafés y es incapaz de recordar cual es el normal y cual el descafeinado. Seguramente son los primeros cafés que pone en toda la tarde.
El listo. Mediana edad y familiar del chico. Recomienda al ‘otro’ que se cambie de móvil, que esa compañía es malísima y que nada de pagar 60 euros por uno nuevo, que se dé de baja y que pida uno nuevo. Y el chico le recomienda el Iphone..ese nuevo, que es un pepino. El otro escucha en silencio. Nada de donuts, de croissants ya ni hablamos, claro. Tocan magdalenas.

Me olvidaba del fantasma. Una mujer mayor, callada, y sentada en una mesa. No se mueve. Y desaparece de repente, no la vimos salir, no la vimos levantarse, y de repente ya no estaba. Empezamos a pensar en la posibilidad de que fuera un fantasma en el bar de los 3.

El bar, inmenso, con un comedor oscuro donde cabría, allí comiendo, un colegio de EGB entero esta vacío. No hay tele y hace frío. Se oye una radio lejos y estamos solos, nosotros, el fantasma y los 3. De las telarañas en el cuarto de baño mejor ni hablamos, que es la hora de la merienda.

El otro. Al otro le han robado. Es la segunda vez, dice. Entraron por la cocina y solo se llevaron lo de la maquina recreativa. Igual en la caja habría el importe de dos cafés y unas magdalenas, quien sabe. Las sillas de sky (algo tan antiguo que no se ni como se escribe) y las mesas de formica son mas viejas que las de Cuéntame. Y en las paredes hay anuncios de quesos de la zona. El otro sigue contando que fue con la escopeta hasta allí, a enfrentarse con los ladrones, pero ya se habían ido.

El listo no para de hablar de modelos de móviles.
El chico coge la mochila y se va a casa. Se aburre.
La mujer fantasma no vuelve así que decidimos irnos, antes de que las fantasías sobre escopetas, fantasmas y comedores oscuros se conviertieran en un cuento negro.
Por algo volvíamos de Getafe negro, la semana de novela negra celebrada en Getafe.
Al menos las magdalenas estaban tiernas.