30 enero, 2013

El cuerpo

Cada día en las redes sociales vemos cientos de fotos, de videos.
Una cascada de imágenes que van pasando.

Y llega un día en que casi de casualidad te fijas en un dato.
Hay 55.000 personas... o quizás muchas más (porque el contador avanza por minutos) que tienen en común una foto.
Y no es un actor famoso, ni un futbolista, ni una modelo.
Es un poli. 
Un poli de esos que nos podríamos encontrar en una manifestación frente al Congreso o delante de una casa donde pretenden desahuciar a una pobre familia.

Y de repente, por arte de magia de unos brazos, 'y algo más' nos reconciliamos con las fuerzas del orden.

 Este es 'el poli'
 (y seguramente ya habías visto esta foto)

El fenómeno es viral
Ocurrió cuando lo compartí en mi muro. A las pocas horas, decenas de mis contactos habían compartido o comentado la misma foto. Y está ocurriendo estos días en varias redes sociales.

¿Qué será lo que nos atrae del personaje?
¿El uniforme, la intriga de la mirada oculta, o esa cercanía 'lejana' de saber que podemos encontrarlo en la próxima manifestación?

 Algo hay porque soy testigo de que las mismas compañeras de trabajo del protagonista se han puesto manos a la obra en las -nunca mejor definidas- tareas de identificación.

En breve, 'el cuerpo' tendrá un nombre, una historia, quizás una familia y el hechizo se irá desvaneciendo como la carroza de esas princesas efímeras de los cuentos.
Pero mientras tanto, olvidemos por unos minutos las penurias -muchas- de la dura vida cotidiana, y disfrutemos de
   'el cuerpo'
. . .

Solo un ejemplo: 
En este enlace de Fresas y Champan podéis ver uno de los links con más actividad sobre esta foto-fenómeno



20 abril, 2012

¿A qué sabe la vida?

Hace una semana conocí a alguien que ha saboreado lo más amargo de la vida, pero que un día decidió revivirla, reiniciarse, y descubrir todos esos matices que muchas veces nos perdemos y no dejar pasar ni un minuto, para saborearla.
Oirlo hablar con la pasión que lo hace de lo que más le gusta en el mundo es toda una bocanada de aire fresco, un empujón que te invita a disfrutar de la vida, a hacer las cosas con pasión y a no perderte nada de lo que te regala la vida.

Y de esa nueva vida, de esa ilusión y de las ganas que tenía de agradecer todo lo que un día hicieron por él, nació 'Sabor a vida'.
Aún no he podido ojear el libro, porque SABOR A VIDA, es una acititud, un buenrollismo que merece ser compartido, pero también y sobre todo es un libro.
Y un libro solidario.

Porque aquel chico que con 20 años pasó por el duro trance del cáncer, volvío a la cocina. Entre unos y otros, lo empujaron a volver a los fogones y vaya si volvió. Francisco, Kike, Piñeiro ganó el Premio Nacional de Gastronomía 'Salvador Gallego' 2011-2012. 
Y ahora ha reunido a un puñado de buenos amigos, compañeros, colegas y les ha contagiado de SABOR A VIDA.


El resultado es un libro de recetas fantásticas, con productos gallegos, nuevas preparaciones y sobre todo savia nueva, y mucho futuro en los fogones gallegos.
Todos los que han participado en el libro, 12 cocineros y  2 sumilleres (Eloy Cancela, Marcos Cerqueiro, Marcos Domínguez Novo, Javier Gómez, Alberto González, Juan José Mariño, Manel Oliveira, Francisco Piñeiro, Chechu Rey, Nacho Rodríguez, Benjamín Vega, Mark Wernink; sumilleres: Óscar Quintana y Manel Regueira), un fotógrafo (Ramón Escuredo), maquetación y edición,de Manjoleteira, y 18 empresas de alimentación gallegas, lo han hecho desinteresadamente, y todo, todo lo recaudado con el libro será para  la AECC, la Asociación española contra el cancer.
Para que sigan ayudando a gente, como Kike, como muchos, a volver a saborear la vida.

Si quereis saber más sobre ellos, los #corazonesverdes que son todo un ejército del buen rollo, y sobre la iniciativa, podeis buscarlos en Twitter (@sabor_a_vida) o Facebook o en su pagina web: http://www.saboravida.es/

         Y recordad que la vida, tiene mucho, mucho por saborear.

                                                                                                   . . .

El libro Sabor a Vida se presenta el lunes 23 en el Hostal de los Reyes Católicos de Compostela, a las 20.00 horas. Una oportunidad para descubrir en directo, a qué sabe la vida.

31 marzo, 2012

La niña náufraga

Foto: EL MUNDO

El padre de Arnhild quería darle a sus hijos un futuro mejor. Por eso decidió buscar un viejo barco antiminas para reconvertirlo. Metió su vida dentro, y partió desde Noruega en un largo camino hacia las Islas Galápagos, donde algunos paisanos noruegos se habían establecido montando empresas conserveras.

Pero la travesía del Thalassa se truncó aquella Nochevieja de 1948. Habían pasado unos días en el Puerto de Vigo, celebrando la Navidad, hasta un árbol lleno de adornos tenían en cubierta que les encantaba a los 3 niños de la familia.
El viaje hacia un futuro mejor terminó con un temporal de mar, frente a las costas de Baiona.

Y una mañana de Año Nuevo de 1949 Arnhild, con solo 10 años, se despertó entre las rocas, solo con un chaleco salvavidas.
Y así, sola, reinició su vida.

En Baiona la historia era dificil de olvidar. Aquella imagen de la niña no se iba de la cabeza de muchos, como aquella pareja, esperando un bebé, por lo que decidieron ponerle a su hija el nombre de aquella niña que reiniciaba su vida en Noruega, despues de un naufragio que la marcaría para siempre.

Pero Arnhild antes de irse jugó en el jardin con los hijos de la familia de un militar que la acogió unas semanas. Y aún los recuerda.

Arnilda pasó toda su vida imaginándose como sería esa otra Arnilda de la que hablaban sus padres.
Y cuando miraba al mar, pensaba en mandar un mensaje en una botella, a ver si llegaba a Noruega.
Su mensaje, 60 años después lo mandó su hija, y Facebook contestó su pregunta a miles de kilómetros.
Por eso, Arnhild aún recuerda con emoción aquel mensaje que leyó un día en su pantalla. '¿eres tú la Arnilda que estoy buscando?'

Hoy, Arnilda&Arnilda están juntas.
Las he visto pasear por las calles de Baiona, visitar esa tumba donde una familia noruega y su tripulación dejó aquel futuro dorado en las Islas Galápagos.

Ella recuerda hoy el jardin donde jugaba con aquellos niños, y la playa llena de rocas donde despertó una mañana, una playa que  hace unas horas se atrevió a visitar de nuevo, sin entender aún, dice, como estando tan cerca de la costa solo se pudo salvar ella.

Es el último capítulo de un triste naufragio, un final feliz para dos niñas, dos hermanas de nombre, que hoy se han abrazado en Baiona.

Y como esta es una de las pocas historias que nos dejan contar en estos duras días de dramas televisados, he querido compartirla, porque un minuto y medio es demasiado poco para tanta emoción.


09 octubre, 2010

De fiesta (y de compras)

Poca costumbre tengo yo de fiestas de estas de glamour total a golpe de jueves, pero se nos dió por probar en la fiesta de MANGO, organizado por la revista GLAMOUR; y la verdad, no estuvo mal.
Noche de compras en MANGO, con descuentos, sesiones de maquillaje, musica de un DJ y cocteles. Ese era el plan.
Aunque para estas cosas harían falta, en mi opinión, una tienda más grande o una lista más corta de invitadas ansiosas por beber, comprar y maquillarse,  para que el evento no se convierta en un aburridísimo festival de colas.
Fuera llovía. Dentro vi sandalias, algunas con calcetines (sí...están en la calle! no solo en los blogs!) y medias de cristal con carreras infinitas. De esas tan brillantes que pensé que solo las llevarían las vedettes serie B.
¿Ya nadie se revisa las medias antes de salir de casa?
También vimos mucha media de topitos, momento 'plumetti' que a mi compañera de cócteles le recordaron a los 80. A mi, al invierno pasado. Pero no están los tiempos para tirar medias. Ni calcetines.
(Se nota que me encanta fijarme en los pies de la gente?)

Mirando más arriba, y en cuanto a looks, había de todo..desde quienes se tomaron la invitación al pie de la letra, con GLAMOUR incluido, a quienes fueron solo a comprar, a toda velocidad y sin probar el cóctel de la noche. Me faltó ver algun chandal para asumir que a este paso, nunca lograremos tener fiestas de verdad, si vamos a ellas con el mismo modelo con el que bajamos a por el pan.

Vayamos al grano. O a la cola.
8 de la tarde: La tienda es una sucesión de serpientes que recorren los pasillos. Colas y más colas.
La cola para maquillarse:
Tiempo de espera. Quizás horas.  Estado: agotador.
Nos rendimos sin probar las sobadísimas 'paletas de 15' de las afanadas chicas de MAC que no pude ni contar la de ojos que debieron ahumar en unas horas.
Cola para el probador. Tiempo de espera: pocos minutos. Estado:Aceptable.
Cola para los cócteles. Aquí caimos entregadas. A pesar de que la espera era de varios minutos. Y repetimos varias veces. Y no solo por los ojos del camarero.
Cola para pagar. Infinita, de las que dan vueltas, (estilo BLANCO el primer dia de rebajas, seguro que ya sabeis de que hablo). Hay que tener valor y ganas de descuentazos para decir que vas a una pseudo fiesta, y pasarte HORAS a la cola de la caja.

11 de la noche. La fiesta es para las pacientes. Sin duda.
3 cócteles de JB&Manhattan después, media tienda probada por mis apasiondas compañeras de shopping nocturno, y un poco de buena conversación, dan resultado. Ni rastro de cola en el probador, barra de los cócteles libre y sin cola para pagar.

Así, más o menos, fue para mi esta fiesta, o  'como salir a las 11 de la noche de MANGO con un par de buenas compras con descuento y sin pensar en la mañana siguiente'.
Porque luego vinieron los mojitos.

8 de la tarde. Imposible moverse por la tienda.


Entre lo mejor de la noche, los cócteles.

Aquí os dejo algunas de las fotos que pude hacer hasta que una de las empleadas me advirtió de que no se podían hacer fotos. Momento irónico de la noche. Me lo advirtió a mi solamente, creo.
A las decenas de niñas que posaban copa en mano, y faldas detrás o copa en mano y cara de 'me lo paso genial en la cola a pesar de que no se mueva' no les dijeron nada. Todo por un ahumado.

Volver a tus brazos otra vez

Ya he perdido la cuenta de las veces que me fui
y de las que he vuelto.
De vuelta,
con cosas que me gustan y me apetece contarlas.
Por si alguien las lee.

23 abril, 2010

Nueva web


Para quienes todavía no la conoceis, os invito a pasaros por la nueva web de diecisietecosas.
Con accesorios originales  y muy especiales.
Ahora, en la nueva web, ofertas mensuales, novedades continuas y mucho más.

14 abril, 2010

El azul

Para quienes crecimos peinando aquellas cabezas gigantes que traían su set de maquillaje y sus peines, (se llamaba Gwendolinn o algo así? ) y cotilleando en el cajón de los cosméticos de nuestras madres para solo encontrar sombras de ojos azules y verdes, y Rimmel de cuando solo había Rimmel, el azul siempre ha dado miedo.
Pasamos aquella infancia con las dos alternativas, azul o verde, y si nuestra madre tenía un momento moderno, se pasaba a los marrones, siempre discretos.
Por eso siempre le he temido a los azules.

Solían venir dos tonos en  aquellos dúos ochenteros..azul claro, con oscuro...blanco con verde..siempre el mismo verde, siempre el mismo azul, se supone que para combinar con cualquier tono de ojos o de ropa.

Por eso es casi normal que hayamos pasado casi 20 años huyendo de los azules.
Pero cuando llega un día de primavera y pruebas azules como los de ahora, se te abren los ojos.
Y no solo en sentido literal, porque también descubres que  la primavera ofrece alternativas que tenías olvidadas.
Bienvenidos, azules.
Cuanto tiempo hemos pasado separados.
MAC
Birds&berries


URBAN DECAY
MAC
Plumage
STILA
Mystic

Ya huele

Solo era un sábado de abril, pero de repente en la calle empezó a oler a verano.
Bajamos la chaqueta por si acaso, pero no hizo falta.
Porque aunque anochecía lentamente, seguía oliendo a verano.
Y nos quitamos las medias.
Y dejamos la chaqueta en casa.
Y ya nunca dejó de oler
 a verano.

13 septiembre, 2009

No me gustan las acelgas

No me gusta beber a la hora de la comida en vasos de tubo. No puedo con los vasos de tubo. Solo me gustan para copas, a la hora de las copas.

Cuando preparo un plato de comida, tiene que tener al menos, dos colores.
No puedo con un plato que solo tenga un color.

No puedo dormirme si tengo los pies frios. Tengo hasta los calcetines de dormir, que me quito a mitad de la noche, cuando ya han calentado los pies.

No soporto las gomas de pollo. No me parecen utiles ni se porque se siguen fabricando. No soporto que las estiren delante de mi, y menos, que se rompan.


¿Quien de nosotros no tiene ninguna rareza?? Tener manias nos hace mas normales.
O no?

15 agosto, 2009

Huele a fiesta


Cualquier dia como hoy, en la calle a esta hora solo hay noctambulos retrasados, y trabajadores madrugadores. Hoy solo quedan noctambulos asi que no dejo de pensar en los trabajadores que me acompañan.
A esta hora, y mientras espero en un semaforo, completamente sola, me imagino a todas esas niñas que empiezan a vestirse con los trajes regionales, y a ponerse las medias caladas con este calor. Mientras, ese matrimonio mayor, que siempre tienen cara de cansados llena la furgoneta de cajas de rosquillas, panes gigantes y algunas chucherias y emprenden camino al pueblo. En el siguiente semaforo, que toca de nuevo en rojo imagino a los cabezudos y en como transportaran esas cabezas enormes hasta la plaza del pueblo para ponersela despues.

Hay un control de alcoholemia matinal enorme donde deben estar trabajando la mayoria de policias que no descansan hoy en la ciudad. Soy la unica a la que no mandan parar. Definitivamente, o estoy mayor para aparentar que vuelvo a casa, o me he maquillado demasiado para que piensen que llevo horas bebiendo y bailando.

Sigo el camino con una sucesion de calles vacias, y semaforos en verde y encuentro sitio en aparcar demasiado cerca. Mientras aparco pienso en todas esas madres que a esta hora estan empezando a hacer el salpicon, la carne asada y los postres.

Y con ese olor a brazo de gitano y a sobremesa eterna de 15 de agosto me pongo a trabajar.
Y se que no estoy sola.

26 julio, 2009

Tengo lo tuyo

Te puede el ansia viendo esa textura.
Se ofrece a ir a por ello.
Y se lo encargas por correo y casi en secreto.
Mensaje va y mensaje viene, te ansias pidiendo mercancía, aunque sabes que no deberías gastarte tanto dinero en eso.
Que es demasiado.
Que cada día quieres más.
Pero ella se ofrece y tú sabes que le debes la vida.
Y esperas las horas que casi no pasan, para que vuelva con todo lo comprado.
En ese lugar, lejano, difícil de llegar, y sin carteles ni publicidad.
Pero ha vuelto y tiene lo tuyo.
Y le pagas. No con un billete arrugado que te ha costado conseguir pero con una transferencia inmediata, y silenciosa que sabes, te traerá más de un instante de felicidad.
Y tu mercancía viene de camino, cruzando kilómetros, y sin levantar las sospechas de nadie, ni de la cartera que podría sospechar pero no lo hace, y solo sonríe mientras sube en el ascensor, cuando recibes tanto paquete de lugares tan sospechosos como Hong Kong, Canadá o Madrid.
Y cuando llama a tu puerta le miras con ansia las manos.
Entras corriendo y abres el paquete, con cuidado de no echar a perder nada. Pero con prisa.
Y lo miras una y otra vez.
Y te gusta.
Y lo pruebas.
Y te gusta más.
A la mañana siguiente te levantas pensando en más y agradeciéndole a este mundo que existan camellas. Rápidas y a domicilio.


Y cuando bajas en el ascensor buscas el reflejo de la luz en tus pómulos. A veces, para ser un poco más feliz durante un ratito solo hace falta una buena camella, y unos euritos.
La cartera también se mira de reojo en el espejo del ascensor, en busca del brillo en sus mejillas.


PD.Me llamo P. y me gusta ser una poti-adicta.

05 junio, 2009

Tornillos

Foto de www.atlantico.net



Vuelvo de vacaciones y me encuentro una sucesion de imágenes que parece un como un powerpoint mental.
Demasiada ropa sucia amontonada y no acordarte como funciona el despertador significan vacaciones largas y niña pequeña.
Un compañero llevado en volandas y subido a una ambulancia, gritando de dolor, significa que en esta ciudad ha habido una guerra de esas que a estas alturas, ya no tienen ningun sentido.

A un lado, los que se hacen llamar trabajadores y que hubo un tiempo en que se llamaban ‘compañeros’ do metal. Salen a la calle a manifestarse y ademas del bocadillo se llevan tornillos gigantes, piedras de las obras cercanas, tirachinas enormes, petardos modificados o bombas de palenque retocadas para lanzar desde un tubo de plástico convertido en lanzallamas improvisado. Una guerra en la que ese bando armado, lucha contra policías, periodistas, y ciudadanos que no pueden ir a comprar al centro comercial por miedo, o llegan tarde a trabajar o no pueden ir a comer a casa a mediodía. Contra turistas asustados, empleados de banca que tienen hipoteca propia y contrato eventual y operarios municipales que casi nunca llegan a fin de mes. Una guerra en la que en lugar de luchar por la patria, por la tierra o por no irse al paro, se lucha a cara tapada por una subida salarial del 6%.

Una lucha en la que al terminar de quemar unos contenedores y reventarle los oidos, o la pierna a quien le haya tocado, -así son las cosas, dicen por la tarde- hay quienes se hacen una foto de recuerdo de la jornada, con el fuego detrás para que quede bonita.

Me pregunto que pasaría si todos a los que el ERE les sobrevuela, a los que no le han renovado el contrato temporal en su empresa, a los que no llamarán para esa entrevista de trabajo, o a los que la paga de becario infinito no les da para irse de casa de sus padres, bajaran al portal, al lado de su casa, quemaran 4 contenedores, un autobús y le tiraran 20 piedras a todos los policías que se le pusieran por delante.

En esta jornada de una guerra que anuncian, continuará… como las pelis malas con segunda parte, no han destrozado ni un centímetro de su centro de trabajo, donde se ganan el pan, pero han dejado a decenas de agentes heridos y de ciudadanos asustados y cabreados. Y a algo más que a un compañero en el hospital, preguntándose en medio de la resaca, y después del susto, como se ha convertido él en protagonista.
Un día en el que la palabra ‘compañeros’ ha recuperado su significado a veces, olvidado.

En mi oficina hay un tornillo gigante, que pasará a la estantería de los recuerdos de guerra, junto con el pedrusco manchado de chapapote robado de los acantilados de Oia.